El Winebus en Bodega Finca La Estacada y Chinchón

Arrancando en el Winebus

Pues sí. Hacía frío, pero con sol, con mucho, mucho sol. Un sol que no calentaba nada; pero es que ahora, en febrero, a lo más que se puede aspirar es a tener días luminosos. Y yo, en días como estos, reconozco que el calor me gusta, pero que me gusta mucho más la luz. E igual opinan las plantas.

El pronóstico era de eso. De sol con bastante frío. Y la instrucción por ello era por eso, venir con gafas de sol, pero sobre todo con un pedazo de abrigo. Y así vinieron ellas. Y así vinimos alguno de nosotros (todos con abrigo).

¿Cuántos éramos? En Aranda éramos 12. Ahora 18. Usando el mismo microbús, pero esta vez casi lleno hasta los topes, y alguno apuntándose de la manera más rocambolesca en el último minuto. (pero esa es otra historia).

Salimos a las 10,30 h de Madrid y llegamos a la Bodega a eso de las 12 menos diez.

Para ver lo que pasó en Bodega pinchar aquí. (luego te recomiendo volver a este post para saber lo que pasó después de la visita a Bodega.

Bajando hacia la plaza de Chinchón

Nos costó salir de Bodega Finca La Estacada. Los vinos estaban tan ricos, que la gente se resistía a salir de la sala de catas, pero nos esperaba Chinchón, su maravillosa plaza y la Cueva de los Vinos que es donde estaba previsto comer. Paco (el conductor) nos ayudó a empujar a la gente hacia el autobús con un par de oportunos bocinazos. Y hale, otra vez en el autobús, camino de Chinchón. Para llegar a Chinchón, nos equivocamos de  carretera y nos metimos por una comarcal por la que, apenas pasaba el autobús. En fin, ¡La aventura es la aventura!. Y llegamos a Chinchón. El autobús no pudo dejarnos demasiado cerca, así que nos pusimos a andar. Ya eran más de las 15 h y yo iba con paso rápido no sea que nos quedáramos sin comer. Llegamos a la Plaza Mayor. ¿Hay una plaza más original y bonita que la de Chinchón? Es tan bonita que me costó Dios y ayuda arrastrar a la gente para subir hacia la Cueva de los Vinos, con la promesa de que volveríamos  más tarde. Y cogimos la cuesta que nos llevaba al mesón.

Mesón de la Cueva de los Vinos

El Mesón de la Cueva de los Vinos… ¿Qué decir de él? Pues que reúne tanto misterio que es una gozada bajar y comer dentro, y conocer alguna de sus historias. Habían dispuesto las mesas de forma ordenada y simétrica, pero decidimos juntarlas para comer todos juntos, así que hicimos un burruño con las mesas, y hale, que corran las tapas y las frascas de vino. ¿Que qué tal el ambiente ahí dentro? Quizá mejor ver el video de la visita. Y venga tapas, y venga frascas de vino. He de reconocer que de ahí salimos un pelín perjudicados. Y encima me ofrecen una copa de Anís de Chinchón. ¿Anís a estas alturas? ¿Yo tomar anís? Pero si soy el organizador. Necesito tener la cabeza despejada. ¡No muchas gracias!

Más fotos de las Cuevas del Vino

Corramos, corramos que nos perdemos tomar el sol en la plaza. A la carrera a la plaza. Y ahí estaba el sol esperándonos, y sus mesitas y bastante gente disfrutando del día al aire libre. Y el sol, y el vino, y las tapas, y el anís ya nos calentaban un poquito más.

Nos tomamos algo en la plaza. ¡Qué gozada es tomar algo en esta plaza! ¿Por qué sienta tan bien tomar algo en un lugar tan especial y con tan buena compañía? Vamos que estábamos en la gloria. Y parecía difícil movernos de allí.  Al cabo de un rato conseguí convencerles de que debíamos volver al autobús, “Pero si no estamos todos” (pensé yo). En fin… recemos para que cuando llegue al autobús estemos todos.

Disfrutando en la Plaza Mayor de Chinchón

Más fotos del paseo por Chinchón

Más fotos de Chinchón

Oh maravilla!!! Milagro!!! En el autobús otra vez todos. ¿Se conocía la gente antes de empezar la jornada? Pues no. Pero esa es la maravilla de un viaje como éste, que de haber 5 grupos originalmente, solo había un grupo en el autobús de vuelta.

Para volver contamos algunos chistes que no voy a reproducir por temor a que me cierren la pagima web y nos despedimos al llegar tras haber pasado un dia fantástico (al menos para mí).

Esta es mi versión de los hechos. Esta versión es imperfecta, parcial, incompleta y subjetiva pero es la mía. Supongo que se podrían escribir 18 historias distintas de este viaje. Espero que te haya gustado si estuviste en el Winebus el sábado y que te haya entretenido si no estuviste. Espero verte en el siguiente viaje del Winebus.

Un saludo y hasta la próxima

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Ignacio Segovia

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