¿Llueve? ¿Y a quién le importa? Estamos en las fiestas de Aranda de Duero.

Aranda de Duero en Fiestas¿Cómo tienen que ser unas fiestas para que no te importe si llueve o truena?

Llevo visitando Aranda de Duero desde hace bastante tiempo.

La conozco desde muchos prismas distintos. Y siempre que voy busco una Aranda diferente, y lo mejor de todo es que la encuentro. Me habían dicho que un día que no había que perderse en Aranda era la fiesta de las peñas. Que ese día todas las cuevas (hay 300) estaban abiertas y que todas peñas (y los peñistas) se reunían para celebrar la fiesta juntos.

Esto ha ocurrido este año el sábado 13 de septiembre. Este año no iba a perdérmelo. El Lagar de isilla cataVisitamos previamente la Bodega El Lagar de Isilla donde nos trataron de miedo.

Nos hicieron una visita muy profesional y atractiva.

Degustamos 4 de sus vinos, el joven (frutos rojos y negros, entrada en boca suave), el roble (mora, grosella, ahumados torrefactos), el crianza (mermelada, vainilla, cabela) y el reserva (frutos negros  compotados, roble francés, café). Aquello fue como una sinfonía. 

Después de la degustación tuvieron el detalle de llevarnos a conocer el hotel con temas enológicos que han inaugurado el año pasado.

Cada una de las habitaciones toca un aspecto esencial de Aranda, sus vinos, sus viñedos, sus ciudades (Peñaranda por ejemplo), su etapa medieval. La visita a la bodega y al hotel podría ser un guión perfecto sobre cómo debería de ser una visita a una bodega muy bien hecha. Habría valido la pena recorrer los 152 kms de Madrid que nos separan de Madrid con lo que habíamos visto. DSCN3114Pero faltaba el plato fuerte de este viaje que era disfrutar de Aranda de Duero en sus fiestas.

Había dejado de llover. Estábamos a 15 kms de Aranda y se veía el cielo claro por todos lados excepto hacia donde nos dirigíamos que era Aranda de Duero.

Según nos acercábamos veíamos unas nubes más negras y unos rayos y truenos que acongojaban. Creí estar en la película “La Tormenta Perfecta” de George Clooney.

Llegamos. En ese momento tan solo chispeaba. Las calles eran un hervidero de gente. Todo estaba como esperaba. Todo Aranda y su contorno estaban presentes en Aranda. DSCN4641Bajamos a diversas cuevas y como por ensalmo todo ese bullicio que había en las calles se convirtió en silencio.

Las cuevas de Aranda, sean cuales sean las que visites son impresionantes y si además estás acompañado de Jorge un buen amigo que se las conoce al dedillo, infinitamente mejor.

Por fiestas todas las cuevas están abiertas. En el siglo XVI había 300 bodegas en la ciudad. La ciudad vivía por y para el vino. Y para conservar el vino la única solución que había era cavar en la tierra para preservar los vinos a 15-16 grados y que duraran hasta la cosecha siguiente. Y cavaban, no en el campo, sino debajo de sus casas. De tal modo que Aranda de Duero es un auténtico queso Gruyère. Y no hay nada como que te cuenten historias bonitas en el lugar donde ocurrieron. Y es que además de lo que te puedan contar las piedras hablan, y hablan las señales que dejaron los picos para excavar las mismas.

Adoro la historia. Le leído un buen número de libros de historia pero conocer lo que realmente pasó en el lugar en el que pasó es una experiencia apasionante, y si además lo haces con una buena copa de vino en la mano infinitamente mejor. Y no solo una copa de vino sino que bebimos un rosado de porrón en una de las cuevas. Los extranjeros que había en el grupo miraban al porrón como si fuera un OVNI (Objeto volador no identificado) IMG_2705Hablando de vino ya me entra hambre. Vámonos de tapas y vinos a El lagar de Isilla que las ponen de campeonato. ¡Pero si estará hasta arriba!  ¡No podremos entrar! Bueno tentemos a la suerte.

Pues sí.  Estaba hasta arriba. Coger un trozo de barra parecía que iba a ser una labor de titanes. No sé lo que hizo nuestro amigo Jorge que me vino con un espacio en un barril que hace las veces de mesa de unos paisanos que nos la cedieron gentilmente. 10 minutos más tarde apareció José Zapatero, dueño y alma máter de la bodega que habíamos visitado y del restaurante en el que nos encontrábamos,  me dió un abrazo. 2 minutos más tarde teníamos un segundo barril.

Lo increíble había pasado.  Teníamos sitio. Un sitio privilegiado. Y venga tapas con vinos (Verdejo y Roble de El Lagar de Isilla). Y más tapas y más vinos.

¿Quéréis más tapas? Nadie respondía. Venga más tapas y más vino. Hasta que alguien dijo ¡basta!. Yo me dije: entonces es el momento del postre. Nos trajeron unos pimientos rojos con un dulce dentro que eran manjar de dioses.

Rápido que son las 10 y pico. Que nos perdemos el espectáculo de luz y sonido en la iglesia de Santa maría. Y rápido que nos vamos. Aranda espectáculo de luz y sonidoY allí, en un espectáculo preciso y precioso, sobre los muros de la iglesia de Santa María aprovechando lo que las nuevas tecnologías han inventado para utilizar las paredes de edificios emblemáticos una pantalla de cine de 3 D. Nos contaron la historia de Aranda de Duero y de la iglesia de Santa María. Fantástico.

Nos dice Jorge que tenemos que apresurarnos, que empiezan los fuegos artificiales. Corramos, corramos a una plaza a 5 minutos de distancia. Ahí estaban los fuegos artificiales de toda la vida para gusto y goce de los presentes.

Los fuegos artificiales no solo se ven y se oyen. Forman parte de la cultura de los españoles que los hemos vivido desde chiquititos. Y por ello además, los sentimos.

En ese momento llovía, pero parecía que las nubes hubieran hecho un espacio en el cielo para deleite de los allí presentes que disfrutábamos del  espectáculo, muchos con paraguas y otros no. En una palabra. I M P R E S I O N A N T E.  

Fue un bonito colofón al viaje en el que nada y todo fue extraordinario.

Decidimos acabar la visita a Aranda y volver a Madrid. Para nuestra sorpresa  nos encontramos una ríada de gente que no salía de Aranda sino que entraba en la ciudad de modo que alguno del grupo dijo que por qué no hacíamos un tour justo a partir de las 12 de la noche el año que viene. Me tomé nota. ¿Quién sabe cómo será el año que viene. Una cosa sí es segura y es que aquí estaremos, disfrutando de nuevo de la fiesta y de sus vinos.

Este viaje a El Lagar de Isilla y a Aranda de Duero en fiestas ha sido una gozada para los asistentes.

Esta ha sido la tónica de todo el verano, yendo a bodegas con maravillosos vinos y fantásticas historias y teniendo como colofón visitar ciudades en el día más bonito del año. En el día de sus fiestas. Se acabó el verano, pero estamos en vendimia, así que… adiós verano. Una gozada de verano. ¡BIENVENIDA VENDIMIA!

Este post en inglés: Rain? Who cares? We are at the Aranda de Duero festival.

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Ignacio Segovia

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