Tours de vinos desde Madrid con historia.

Tours con historia

Soy un hombre afortunado. Desde siempre me gustó la historia. Recuerdo desde crío quedarme leyendo hasta que me vencía el cansancio. Y me despertaba a la mañana siguiente con el libro en el pecho.

He tenido también la suerte de que el mundo del vino se cruzara en mi vida y me descubriera con él, unas historias apasionantes. Para mí no hay otro sector más atractivo que éste.

Soy también un amante de cine. Y cuando me miro al espejo tratando de entender de dónde vengo entiendo que me encanta el cine porque me encantan las historias bien contadas. El cine es el mejor en esto. Hasta tal punto que se han inventado los Oscars de Hollywood para premiar las mejores historias. Pero el mundo del cine tiene un inconveniente y es que la mayor parte de las historias que cuentan son inventadas por un guionista. Y los actores fingen vivir situaciones que son ficticias.

 

El mundo del vino

Frente a esto me encuentro con el mundo del vino en el que todo vino que se precie necesita una bonita historia que te enganche con ese vino. En el mundo del vino se valora la autenticidad de las historias. Se valora la gente que te habla apasionadamente sobre sus vinos y desde su corazón.

Tenemos la suerte de poder escuchar esas historias con una copa de vino en la mano en muchísimas ocasiones. Repasando todo esto me doy cuenta de que, siendo un amante del cine considero que el sector del vino le da mil vueltas.

Me encanta la historia. Leer historia es como tratar de componer un puzzle de un millón de piezas. Uno va recogiendo retazos de la historia y cada día que pasa uno va recogiendo piezas que van encajando poco a poco.

Tengo una suerte adicional. En mis viajes me encuentro con gente que sabiendo mucho o poco de vino están ávidos de saber mucho más sobre vino y sobre muchas otras cosas.

Respeto mi propio país infinitamente más desde que se lo enseño a personas que lo visitan por primera vez o no lo conocen de forma importante.

Ese poco conocimiento y encontrarse con verdaderas maravillas hacen que estas personas que vienen a vernos se comporten como hacen los niños cuando ven las cosas por primera vez. Esto es, a disfrutar de lo que viven con los 5 sentidos. He aprendido que la gente no envejece si sigue teniendo a un niño en su interior para sorprenderse y emocionarse con cosas que no ha visto antes.

Uno se hace mayor cuando está de vuelta de todo, cuando ya nada le sorprende. Yo tengo la suerte de a veces sentirme como se siente David Copperfield cuando hace sus trucos de magia.

 

Lo espectacular de nuestros tours

Nuestros tours eran para españoles en un principio y estos españoles que venían a nuestros tours se lo pasaban francamente bien. Actualmente son más los extranjeros los que acuden a nuestros tours. Esa emoción que nos transmiten nuestros visitantes extranjeros no la cambio por nada. Me ha hecho respetar y valorar mucho más mi propio país. Con eso no estoy hablando de que los españoles no se emocionen por nada. Se emocionan posiblemente cuando van a culturas lejanas de la suya, cuando ven la muralla China, cuando visitan el Cañón del Colorado, cuando ven las casas de papel en Japón, cuando ven en Polinesia esas islas tan maravillosas.

He aprendido con los extranjeros que nos visitan que tenemos un país sorprendente. Que tenemos un país y una cultura espectaculares. Y el que viene suele valorarlo mucho. Esa probablemente sea nuestra mayor fortaleza y también nuestra mayor debilidad.

España en toda su historia ha sido invadido por el norte, por el sur en repetidas ocasiones y de todas esas invasiones han dejado en España un poso extraordinario que se ve en nuestros monumentos, nuestra cultura, nuestra música, nuestra gastronomía, nuestro arte.

Tenemos tanto que enseñar que sería un crimen centrarnos en el vino únicamente habiendo muchísimas otras cosas que enseñar. Pero no se nos olvida que nos encontramos en un tour de vinos y arrancamos siempre con la visita a una bodega, y posteriormente, visitemos o no más bodegas el vino siempre nos acompaña. Y es que estamos convencidos de que todo es mucho más bonito con una copa de vino en la mano.

 

Nuestro pasado, en historia

El lugar en el que geográficamente estamos condiciona lo que somos porque chupamos de todas las culturas que han estado por aquí.

Aquí estuvieron los romanos y nos dejaron su lengua, el latín del que proviene el español y muchísimos monumentos. Aquí estuvieron los visigodos y posteriormente los árabes en un tiempo en el que su cultura era mucho más sofisticada que la cristiana.

De esa relación con los árabes han dejado España llena de castillos con historias apasionantes.

En nuestros tours de vinos siempre está presente el vino pero no dejamos de lado todo lo demás porque pensamos que todo lo demás que vemos en nuestros viajes está dentro de nuestros vinos. Por ello cuando visitamos bodegas pedimos encarecidamente que nos cuenten bonitas historias.

Y cuando visitamos o hacemos otras actividades procuramos tener una copa de vino en nuestras manos. Y es que creemos profundamente que todo es más bonito con una copa de vino en la mano.

Nuestros tours de vinos desde Madrid son para grupos reducidos, para así aprovechar al máximo la experiencia.

 

Escrito por

Ignacio Segovia

Ceo de Winebus.es

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