Ribera del Duero también hace vinos blancos 
White wines in Ribera del Duerio

Muchas cosas se están moviendo en Ribera del Duero

Adoro Ribera del Duero. Quizá porque voy con frecuencia y me conozco determinados proyectos a fondo.

Me encantan sus vinos y sus historias.

Una historia reciente de Ribera del Duero es que en la Denominación de Origen de Ribera del Duero han dado permiso para hacer vinos blancos con la uva blanca Albillo.

Bodegas ortodoxas y bodegas que rompen los moldes.

En Ribera del Duero hay todo tipo de bodegas. Bodegas muy clásicas que tratan de ser muy ortodoxas y tratan de hacer los vinos cumpliendo los cánones de Ribera al 100%. También hay otras bodegas que, haciendo muy buenos vinos, tratan al mismo tiempo, de estar a la vanguardia y arrastran a la denominación de origen para que se hagan muchas más cosas. 

Sobre qué tipo de bodega me gusta más no me voy a pronunciar. Los dos perfiles tienen su encanto. En realidad me gusta que haya los dos tipos de bodega. Diría más. Me encanta que haya mil maneras de hacer vino y que el visitante se sienta un poco como Indiana Jones cuando las visita. En Ribera del Duero había ya en el pasado una gran diversidad pero Internet ha acentuado el incentivo por ser y parecer distinto. Y eso sin perder las señas de identidad de Ribera del Duero.

La uva blanca albillo, la gran protagonista en Ribera en 2019.

La uva albillo ha estado desde siempre en Ribera de Duero pero no ha sido valorada lo que debiera en el pasado quizá por la fuerza que tiene la Tempranillo. Se contemplaba esta uva simplemente como un complemento para hacer vinos rosados. Y esto provocó que mucho viticultor arrancara viñas viejas de albillo.

Aparecen diversas bodegas que quieren hacer de la albillo la gran protagonista de Ribera en 2019. Entre ellas destaca El Lagar de Isilla que siempre se ha distinguido por probar a hacer nuevos vinos. Con la uva albillo lo están bordando

El enoturismo como herramienta de dar a conocer la región y sus vinos.

Hay bodegas que han decidido centrarse en vender vino sin dedicarle demasiada atención al enoturismo. Quizá porque piensan que este tipo de actividad es muy distinta y se les escapa y porque consideran que los ingresos que iban a obtener no merecían el esfuerzo.

Y hay otros, en cambio que se han dado cuenta de que es una fantástica experiencia y que es una auténtica gozada poner cara y ojos al consumidor final. 

El enoturismo evoluciona rápido en Barcelona.

El turismo del vino funciona como un tiro en Barcelona y funciona algo más lento en Madrid. A España vienen 82 MM de turistas. De ellos, un porcentaje altísimo siguen viniendo por nuestro clima y nuestras playas. Ese cliente es mayoritariamente inglés, francés, alemán e italiano.

El gran cliente del turismo de vino es el norteamericano y los países sajones porque en su país este tipo de actividad tiene un atractivo como en ningún otro país del mundo. Napa y Sonoma han hecho un gran trabajo de promocíón del turismo del vino y el norteamericano sigue pensando que es una buena manera de viajar, sobre todo si se habla de uno delos grandes productores de vino del mundo como es España.

Escrito por

Ignacio Segovia

Ceo de Winebus.

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