Disfrutar viajando con los 5 sentidos.

Me ha ocurrido siempre que he viajado.

Sentía bullir mi sangre según salía de casa. Recuerdo en concreto un viaje a Viena. Había que levantarse a las 4 de la mañana para poder llegar a tiempo a coger el vuelo. Y fue sentarme en el avión y quedarme frito desde el primer minuto y despertarme 40 minutos más tarde y ver por la ventanilla que estábamos entre nubes y parecía que el avión que más que volar parecía flotar sobre algodón.

Después se me ocurrió que yendo a Viena, aunque no se tocar ningún instrumento musical, me provocó unas ganas irrefrenables de empezar a tocar el violín.

No sé si con esto que cuento logro transmitir que cuando viajo a un lugar que me apetece mucho mis 5 sentidos se disparan.

Y eso que me ocurría y me ocurre trato de transmitirlo a mis visitantes.

Viajar y disfrutar viajando es de las mejores cosas en esta vida. Hacer lo mismo con los visitantes que nos visitan y hacer que disfruten  y yo el responsable de conseguirlo, sin ser lo mismo, se acerca bastante, con la pequeña diferencia de que ne ese momento pagaba yo y ahora me pagan

Había oído decir que si conseguía trabajar en algo que me gustara hacer habría conseguido la cuadratura del círculo. Que eso era realmente lo que llamamos felicidad.

Bueno, pues eso hago.

Hago con mis visitantes lo que hacía para mí mismo. Disfrutaba y trato de hacer disfrutar a mis visitantes con los 5 sentidos.

Parto de la base de que viajar por España haciendo tours de vino, siendo como somos uno de los mejores y mayores productores de vino a nivel mundial es una delicia.

En mi caso todo empezó teniendo una relación con una chica de Sevilla. Me enamoré de ella y del sur. Ella vino también a Madrid y tuve que enseñarle lo que de bonito había alrededor de Madrid. Me di cuenta en ese momento de que no conocía mi propio país.

Esta experiencia mía la cuenta Alberto Coehlo con mucho más encanto que yo en su libro “El Alquimista

Cuenta Coehlo en ese libro que gran parte de los tesoros que podemos encontrar no se encuentran a miles de kilómetros de nuestra casa sino a la vuelta de la esquina. Lo he podido comprobar y ahora lo disfruto tremendamente.

¿Qué busco en mis visitantes? Que disfruten a ser posible con los 5 sentidos. ¿Cómo se consigue? Sabiendo cuáles son los puntos álgidos de nuestros tours y comportándome como un mago, o mejor dicho, como un ilusionista. Porque se trata de eso, de ilusionar y de hacer disfrutar a la gente.

Si el visitante que viene es nacional puede ser una experiencia más, entre las muchas que se pueden hacer a lo largo del año.

Para el extranjero que viene de vacaciones es algo distinto. El extranjero busca una experiencia que se salga de lo común, al menos una vez al año. Algo que le permita poder saborearlo mucho y le `permita pensar que probablemente tenga una experiencia del mismo nivel el año siguiente  

Recuerdo una anécdota con una bloguera americana. que vivía en Alaska.

Fuimos a los Molinos de la mancha, y según íbamos haciendo el tour, me dijo que la persona que le acompañaba era su novio. Venían de Venecia. Allí alquilaron una góndola. El gondolero se puso a cantar mientras atravesaban alguno de los canales de Venecia. Su novio, aprovechando ese momento tan bonito puso rodilla en tierra y le pidió la mano. Ella había aceptado.

Me quedé impresionado con su comentario. Le contesté que desde ese momento tenía el reto de hacer del tour que estábamos realizando, algo tan romántico como lo que habían vivido en Venecia.

Seguimos el viaje y después de finalizarlo escribí un post sobre lo acontecido. Dije en el post que en realidad no sabía si había conseguido el objetivo.

Una semana más tarde recibí la respuesta de la bloguera. Me dijo que por supuesto que lo había conseguido.

Querida bloguera. Muchas gracias por tu respuesta. Una respuesta como esa es alimento para mi alma.

Nosotros hacemos este tipo de tours sabiendo que, a veces, acertamos de pleno en hacer disfrutar a nuestros visitantes.

De todos modos este país y los vinos que elaboramos nos ponen las cosas muy fáciles.

España es muy atractiva y mucho más si se recorre con una copa de vino en la mano

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