Bebiendo vino hace 5 siglos en Ribera del Duero
Drinking wine in the medieval in Aranda de Duero

La historia del vino empezó en Mesopotamia y Armenia

En realidad no fue hace 5 siglos fue muchísimo antes. Antes de los romanos. Cuando los vacceos vivían en esta región hay pruebas de que ya bebían vino.

Se dice que la historia del vino empezó en Mesopotamia y Armenia 5000 años antes de Cristo. Un sol ardiente y una uva que empezó a fermentar con el sol. Alguien se comió esa uva fermentada y empezó a decir que le entraban unas ganas enormes de reír y decidió tomar más uvas. Fueron los fenicios, buenos navegantes para lo que se estilaba 1000 años antes de Cristo los que introdujeron en España.

Luego vinieron los romanos y lo de empinar el codo como que les gustaba enormemente cuando no estaban en guerra. Los visigodos se supone que también, pero como no sabían ni leer ni escribir pues vete tú a saber. De quien sí tenemos constancia es de que los monjes (los monjes sí sabían leer y escribir), en su dieta diaria, estaban autorizados a tomar una hemina diaria. Una hemina debía de ser poco más de un vasito de vino.

En la época de la invasión árabe las viñas siguieron ahí aunque el árabe, por su religión musulmana tenía una relación distante con el vino.

El vino dcsde los Reyes Católicos

Con el fin de la Reconquista y la constitución de dos únicos reinos en la península ibérica (España y Portugal) ya no hubo más guerras con los árabes y los propios nobles perdieron fuerza. Vamos había menos guerras internas, las vías de comunicación se hicieron más seguras, y pueblos como Aranda de Duero y Sotillo de la Ribera se hicieron famosos por sus uvas y sus vinos resultantes.

En esa época lo peligroso era beber agua porque los humanos bebían agua en los mismos lugares donde lo hacían las vacas y las ovejas. Era muy fácil que las aguas estuvieran contaminadas. Eso no ocurría con el vino que daban garantías por efecto de las fermentaciones. Pero aún no se había inventado el envejecimiento en barricas de roble.

Mapa Bodegas subterráneas de 1503

Por ello la única manera que encontraron para que el vino de mantuviera en buenas condiciones era hacer cuevas subterráneas en las que hubiera temperatura baja y constante y sin luz y ruido. En Aranda de Duero había 130 bodegas subterráneas. Estas bodegas aparecen en un plano que data de 1503. 

En la actualidad se pueden visitar a diario alguna de esas bodegas subterráneas. Y quizá el mejor momento para visitarlas es cuando Aranda de Duero está en fiestas. En particular en la fiesta de las Peñas de Aranda de Duero, las mencionadas peñas abren las bodegas subterráneas y ponen mesas inmensas donde de se reúnen y cenan los partícipes de cada una de las peñas.

Peñas en Aranda de Duero significa grupo de amigos.

Estas Peñas dejan abiertas las puertas de las bodegas para que baje todo aquel que esté interesado en visitarlas.

Si uno las visita uno no solo puede entender sino sentir qué tipo de relación une a Rivera del Duero con el vino desde hace siglos.

¿Se hacían buenos vinos hace 100 años?

Se dice que hasta los años 60 no había gran preocupación por la calidad del vino. Eso no es del todo cierto. Lo que no había eran máquinas modernas que permitieran hacer fermentaciones y envejecimientos como se hacen ahora.

El mercado además no estaba dispuesto a pagar altos precios por unos vinos que requerían mucho mimo para que fueran de mayor calidad. De todos modos las uvas estaban ahí. Y eran de alta calidad. Sobre todo si provenían de viñas viejas. Pero una viña vieja da menos rendimiento en uvas.

No había un límite de 7000 kilos por hectárea como ahora sino que el objetivo era cuantas más uvas mejor.

No había un límite de 0,7 litros por kilo, por lo que las uvas se exprimían tanto como se podía aunque esto supusiera que los vinos no fueran de tanta calidad, Y no había casi información ni casi concursos que permitieran haber saber al mercado donde estaban las uvas y los vinos de calidad.

Se competía más por precio que por calidad. Pero…

Vendía el que más barato establecía los precios, a menos que el comprador tuviera muy claro que compraba vinos de más alta calidad. Y eso es lo que ocurría en Aranda de Duero y Sotillo de la Ribera. Sus vinos eran mejores. Se vendían más caros los vinos de la zona, especialmente los productores que tenían mejor fama.

De todos modos uno no sabía ni apreciaba un vino de calidad si nunca había probado uno. La calidad era otra cosa. Existía, pero no con la precisión y los parámetros de ahora. 

En Ribera del Duero ha habido siempre uvas de alta calidad. Y había gente que venía desde 100 kilómetros de distancia para comprar vinos de esta zona. 100 kilómetros se pueden hacer ahora en una hora en coche y contando con las fantásticas carreteras que tenemos en España desde 1980.

Hace 2 ó 3 siglos las vías eran caminos en mal estado y se transportaba la uva en carros tirados por mulas. 100 kms de entonces suponían 2 ó 3 días de camino. El vino además se transportaba en pieles de cabra. El vino de la zona debía de ser suficientemente bueno para que le compensara el trayecto al que venía a comprar.

Escrito por

Ignacio Segovia

Ceo de Winebus

Madrid Wine Tours

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