Bodegas Protos y Peñafiel
Hotel Convento Las Claras

Visitando Bodegas Protos y durmiendo en Peñafiel.

Cuando uno visita Peñafiel, en lo primero que uno piensa es en visitar el Museo del Vino en el castillo de Peñafiel.

El relato que contamos podría ser perfectamente un tour de Ribera del Duero que hacemos habitualmente.

 

El castillo se divisa, según se llega a Peñafiel, ya desde muchos kilómetros antes, en lo alto de una colina. El espectáculo es impresionante. Es un castillo, perfectamente conservado, de los más bonitos que he visto. Te hace pensar que realmente has vuelto a la Edad Media.

Un buen hotel en Peñafiel.

Para llegar allá un buen alojamiento es el Hotel Convento de las Claras. Este hotel es una buena respuesta sobre donde dormir en Ribera del Duero. Si se va en verano, se puede disfrutar de una espléndida piscina. Si vas en verano a Ribera del Duero una de las cosas que te puedes preguntar es cuál tiene piscina.

Este la tiene y espléndida. Tiene además unas habitaciones muy majas, a un precio no exagerado y con una incomparable vista del castillo en todo momento. Ofrece además un servicio de masaje que nosotros probamos y nos sentó de vicio.

Cenando en el restaurante más romántico de Ribera del Duero.

En el mismo hotel pedimos nos recomendaron un restaurante para cenar y acabamos yendo al restaurante El Molino de Palacios. La distancia entre el hotel y el restaurante no es grande por lo que decidimos desplazarnos andando. Supongo que este restaurante debe estar muy bien también para comer, pero la experiencia de ir a cenar es inigualable

La oscuridad que lo rodea por la noche y el emplazamiento encima del río hacen del lugar algo tremendamente misterioso y con muchísimo encanto. Para llegar hay que pasar un túnel peculiarmente iluminado que a uno le induce a pensar que se va a encontrar con un restaurante muy especial. Y vaya si lo es. El restaurante está decorado deliciosamente y la comida y el servicio tampoco desmerecen.

Restaurante Molino de Palacios

A la vuelta tuvimos la suerte de encontrarnos con un concierto que una orquesta local interpretaba para los vecinos.

 Fue una noche muy, muy especial. Las ciudades como Peñafiel no tienen nada que envidiar a la gran ciudad en cuanto a atractivo turístico. Para mí es con rotundidad todo lo contrario.

En Bodegas Protos, Peñafiel.

A la mañana siguiente me desperté pronto para poder acudir a la visita a Bodegas Protos.

Nos reciben en una sala en la que nos proyectan un vídeo. En este vídeo nos cuentan la historia de Bodegas Protos y cómo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Nos hace la presentación una atractiva y preparada guía.

 

Bodegas Protos

 

El comienzo de la visita se realiza caminando por lo que era la antigua bodega. Está en perfecto estado como para ser utilizada en ese mismo momento aunque cuesta creer que sigan utilizando esas barricas por los costes de manipulación que conlleva. Da mucho encanto saber que esta parte de la Bodega está excavada en la misma montaña sobre la que reposa el Castillo de Peñafiel.

Visitamos la zona de llenado y de fermentadores. Para pasar a la nueva zona de barricas hay un pasillo en el que hay una divisoria muy original del ancho pasillo. Me cuentan que es para que los “peatones” no se mezclen con las carretillas Fenwick y haya algún accidente. Me pregunto cómo será el tráfico de carretillas con la bodega en plena actividad.

pasamos a la zona nueva. Es un contraste enorme. En la primera zona todo era antiguo, tradicionalEn esta nueva zona prima la modernidad, la tecnología, la profesionalidad, la eficiencia, el espacio para que las carretillas puedan trabajar y mover las barricas sin problemas, el control del proceso y el control de la fermentación y de la calidad del producto, la altura de apilado de las barricas. 

Es impresionante el cambio. Y con ese contraste me vuelvo a preguntar por enésima vez cómo es posible que convivan las pequeñas bodegas con procesos de elaboración tradicional con bodegas con sistemas tan avanzados, con costes mucho más bajos como Protos. Porque el proceso y los costes de elaboración no tienen en absoluto que ver.

Como guinda final a la visita se ve una magnífica vista de las nuevas instalacionesuna tienda puesta con un gusto exquisito y un espléndido cartel que hace de magnífico colofón a una visita espectacular. “Protos como el mejor vino tinto de Crianza del mundo en 2006”.El diseño de la bodega fue realizado por el arquitecto Richard Rogers.

Los señores de Protos tienen las ideas muy claras sobre el Marketing en el mundo del vino.

Museo del Vino de Peñafiel

Museo del Vino de Peñafiel

Tras la visita a Protos nos acercamos a visitar el Museo del VinoLuisa Sánchez de Bodegas Mento ya se ha ocupado de hacer que nuestra visita al Museo sea lo más agradable posible. En el Museo nos atendieron de manera exquisita. La lástima es que no pudimos dedicarle el tiempo que lo que ofrece el Museo se merece. Bueno, probablemente eso me obligue a visitarlo próximamente de nuevo.

El Museo está puesto para el máximo disfrute para el interesado en el mundo, la historia del vino y la cultura del vino. Asistimos a una cata con distintos vinos de la provincia.

Comiendo lechazo en Peñafiel.

Nos fuimos posteriormente a comer el cordero más tierno que he probado en mucho tiempo. El restaurante elegido era el Restaurante El Corralillo. Es este restaurante una especie de cueva alargada decorado con motivos castellanos en el que parece un sacrilegio no tomarte el mencionado cordero acompañado de un buen vino de Ribera del Duero y una simple pero sabrosísima ensalada mixta.

Muy, muy recomendable el restaurante por su entorno y por el famoso cordero.

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Restaurante el Corralillo

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