Dulcinea. La historia de amor más romántica en español.

La historia de amor más reconocida.

Al menos es la más famosa, ya que el libro de El Quijote es el libro en español más traducido a más lenguas de la historia.

Mucha gente me podrá decir que la historia de Calixto y Melibea o la de don Juan Tenorio son aún más bonitas y famosas.

No quiero entrar en ese debate. O quizás sí.

¿Cómo reconoce España a Cervantes por su obra?

  • El organismo responsable de dar a conocer el español en el mundo es el Instituto Cervantes.
  • En Madrid se celebra todos los años en el Retiro la Feria del Libro. El comienzo de la Feria comienza siempre con alguien muy prestigioso de la cultura y la literatura españoles leyendo el comienzo de un capítulo de El Quijote. El aviso de lo que viene es con las palabras… en un lugar de la Mancha
  • En Madrid en medio de la Plaza de España hay una estatua imponente de don Quijote y Sancho Panza.
  • Si uno entra en la estación de Metro de Plaza de España vivirá un insólito homenaje a la obra de Cervantes. En las paredes del Metro se recoge el contenido de El Quijote. Uno puede leerse el libro simplemente recorriendo la estación.

Atractivo del mundo. Atractivo de España.

Soy un hombre afortunado. Pude viajar de joven y recorrerme toda Europa, haber saltado a Estados Unidos, Méjico, Barbados, y Brasil, y haber estado en Marruecos, Egipto, Turquía y las islas de Polinesia. Pude ver en esos viajes cosas maravillosas por el mundo.

Luego el azar me empujó a conocer a fondo el mundo del vino y el turismo del vino en mi propio país.

Fue debido a que me eché una novia sevillana. Me enamoré de ella, de Sevilla y del sur. Fue una experiencia increíble. Casi como si hubiera vuelto a nacer.

En esa época no solo iba yo al sur sino que mi novia también venía a Madrid. Yo me sentí en la obligación de hacer lo que ella había hecho cuando yo visité el sur. Me sentí obligado a enseñarle Madrid y los alrededores.

Atractivo de España a través de sus bodegas.

Y aparecieron las bodegas. Las del norte de Madrid (Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Toro, Cigales).

Y aparecieron las bodegas del sur. Y aparecieron Don Quijote, Dulcinea y Cervantes. Aparecieron los Molinos.

Para un madrileño medio, si no está muy metido en el mundo del vino le importa poco lo que hay cerca de Madrid por el norte o lo que hay por el sur. El madrileño medio tiene en su cabeza llegar a la costa dado que en Madrid no hay playa o hacerse un viaje a un país lejano.

Ese madrileño deja para pequeñas escapadas de fin de semana lo que hay alrededor de Madrid. Adopta una actitud de cómo que ya tiene muy visto lo que tiene muy cerca.

¿Valoramos los españoles suficientemente lo nuestro?

Supongo que ese es un defecto que tenemos todos, seamos españoles o suecos, estadounidenses o japoneses. Tenemos todos en la cabeza que hay que hacer más de 5000 km para ver algo que merezca la pena.

En mi caso particular tuve la obligación en el colegio de leer el Quijote a una edad (11 ó 12 años) en el que uno no entiende una palabra y le aburre enormemente.

Ocurre también que asociamos el Quijote a películas de los años 50 ó 60 muy trasnochadas.

Los extranjeros nos enseñan que tenemos un país increíble.

Como decía tengo la suerte de haber visitado la Mancha multitud de veces con extranjeros. Estos extranjeros buscan ávidamente visitar los molinos de la Mancha. Van, los ven y se quedan ensimismados.

Nosotros proponemos realizar un viaje mucho más completo. Los molinos son impresionantes, pero los visitantes si solo ven eso se pierden quizá la gran historia que vienen buscando. La de meterse más en el libro de don Quijote, la de probar los vinos de la Mancha.

El diseño del tour don Quijote de la Mancha que proponemos surge de los ojos de nuestros visitantes, que nos recuerdan que tenemos un país irrepetible. Ellos nos han enseñado, a respetar a don Quijote y Dulcinea.

¿Visitar los Molinos de don Quijote puede ser romántico?

Este es un pequeño ejemplo de que es lo que nos transmiten los extranjeros que nos acompañan a visitar la Mancha.

En una ocasión vino una bloguera americana que había sido azafata de vuelo y que previamente se había recorrido el mundo entero de arriba abajo.

Esta mujer venía con su novio. Me contó que es este viaje que hacían a la Mancha venían directo de Venecia, Habían recorrido sus canales, subidos en una góndola con un gondolero cantando a pleno pulmón una canción italiana preciosa.

A su novio todo este escenario le empujó a arrodillarse delante de su amada y preguntarle si quería casarse con él. Ella le respondió que sí.

Cuando ella me cuenta esa historia le digo que eso suponía un reto para mí. El reto consistía en hacer que ese viaje fuera al menos tan romántico como el de Venecia que me acababan de contar.

Esto lo reflejé en mi cuenta de Instagram (aquí está el enlace) Y digo en el enlace que no me atreví a preguntar al final del viaje si había conseguido hacer de ese viaje tan romántico como el de Venecia.

Y tuve la suerte (eso es lo que te dan a veces las redes sociales de recibir la respuesta de esta mujer cuando ya había vuelto a Alaska que es donde ella vivía. Me dijo que por supuesto, que  lo había conseguido.

Para aquellos que consideren que la Mancha no es un lugar tan romántico que sepan que al menos en Alaska hay una mujer que considera que su viaje a la Mancha fue al menos tan romántico como el de Venecia.

Escrito por:

Ignacio Segovia

CEO de Winebus.es

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